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Friday 10 may 2013 5 10 /05 /May /2013 21:07

Hoy quiero compartir con todos vosotros unas reflexiones; acerca de la “Soledad que a menudo acompaña a los personas que desempeñan puestos de responsabildiad y de dirección.

¿Es real esa “soledad” o tan sólo depende del cristal con el que se mire.?

Os transcribo aquí un artículo que he escrito para el Diario  Económico-Empresarial Nueva Gestión.

“…Los profesionales a los que se les ha encomendado que asuman puestos  de dirección deben afrontar una serie de responsabilidades anexas que los enfrentan a situaciones donde se les requerirá un nivel de exigencia y tensión altísimos. Si bien este tipo de “presión” se puede catalogar como común a todas las personas que ostentan esos cargos de representatividad de la empresa, ¿a qué obedece el distinto comportamiento y forma que esas personas demuestran a la hora de afrontar su cometido laboral?

    Yo creo que esa múltiple respuesta tiene que ver, fundamentalmente, con el enfoque que se le dé a la situación. Es decir, su actividad profesional y personal dependerán en un grado muy importante de la perspectiva vital que se adopte y, sobre todo, de que las personas que han sido elegidas asuman, interioricen y se responsabilicen de su rol como directivo.

    El asunto sobre el que me gustaría reflexionar es que una gran mayoría de esos profesionales que tienen asumida esa condición de liderazgo dentro de su organización suelen reconocer que, en muchas ocasiones y, fundamentalmente en su puesto de trabajo, les acompaña una sensación de absoluta “soledad”.  Sin embargo, yo me pregunto: ¿es realmente solitaria la dirección?

    A menudo el día a día impide a estas personas tomar una consciencia global de todo aquello que ocurre a su alrededor, lo que aumenta la sensación de vacío y descontrol. Si a ese contexto añadimos la importancia de las decisiones que se deben adoptar y, sobre todo, el plazo tan reducido del que disponen estos responsables hace que, en la mayoría de las ocasiones, no tengan tiempo suficiente para reflexionar sobre estas sensaciones tan comunes y tan importantes. Es más, lo habitual es que a la incertidumbre se sume una sensación de vértigo o de vacío que puede llevar al directivo a carecer de la motivación necesaria y, por lo tanto, a la parálisis más absoluta. ¿Y cómo se puede resolver esta situación?

    En primer habría que comentar que cada persona y cada empresa es un mundo y tienen su propia realidad y su propia idiosincrasia. Dicho esto, no obstante, el Coaching a día de hoy se presenta como una gran oportunidad para el directivo. Sobre todo, se plantea como el mejor medio del que dispone un profesional para obtener un aprendizaje que le conduzca a su pleno desarrollo profesional y personal, lo que hoy día podría traducirse como “éxito”.

    A menudo la tremenda exigencia que llevan aparejados estos puestos, induce al directivo a “culpar” de sus malas sensaciones, de sus expectativas no cumplidas y hasta de la falta de resultados a los demás, a sus colaboradores y entorno más cercano. Ese tipo de reproches es el peor; puesto que impide un desarrollo ulterior al tiempo que “pone una venda” al directivo que, al margen de la crítica, carece de los medios necesarios para tener un análisis realista de la situación así como de las razones que le han impedido alcanzar de forma plena las metas que se le habían encargado.

    Por este motivo, creo muy necesario hacer un trabajo de introspección que nos ayude a valorar si esa sensación de aislamiento o de soledad, a menudo no se ha producido por nuestro propio comportamiento. Al errar en las competencias (escuchar, facilitar la comunicación, promover la formación, mostrarse ineficientes o desconfiados a la hora de delegar,…) lo más habitual es que desarollemos comportamientos que podemos valorar como los más congruentes; ya que refuerzan nuestro propio auto-convencimiento De ahí, surge el auto-engaño o la autocomplacencia como medios que nos permitan dotarnos de los argumentos necesarios que corroboren y se alineen con nuestras sensaciones… Ahora bien, de lo que no nos percatamos es que, con esa actuación, nos introducimos en una senda caracterizda por el inmovilismo o, si se me permite el símil, efectuamos un enroque ajedrecístico. Ésa es una alternativa. La otra, es aprender y crecer.

    De ahí que creo fundamental dedicar o dedicarse unos periodos de reflexión; de trabajo acompañado; que nos permitan dar un paso atrás para ver con otra perspectiva la situación en la que nos hayamos inmersos. Ahí, el Coaching es un gran facilitador. Para terminar me gustaría dejar una pregunta en el aire; si somos capaces de tomar consciencia plena y objetiva de esta situación…, ¿dejaremos de sentir ese vértigo esa sensación de soledad?…”

http://blog.larretacoach.eu/2010/06/%c2%bfes-solitaria-la-direccion-empresarial/

Por Gestión de PYMES - Publicado en: Estrategia
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Friday 10 may 2013 5 10 /05 /May /2013 21:06

El pensamiento estratégico es la característica que permite a los altos ejecutivos lograr sus objetivos, tanto en el corto como en el mediano y largo plazos, conduciendo de esa manera a sus compañías al éxito. En el mundo empresarial de hoy, la capacidad de los altos ejecutivos para ejercer la dirección estratégica basada en la característica de “pensar estratégicamente” es un factor fundamental para lograr el desempeño exitoso de las organizaciones.

Escuelas como las de Diseño (representada por P. Selznick y A. Chandler) y la de Planeación (representada por I. Ansoff) realizaron una importante contribución al desarrollo de técnicas de análisis estratégico y de planeación empresarial. Ambas escuelas se basan en el concepto de que los planes corporativos debían trazarse conciliando los factores internos y externos de la empresa. El concepto de planeación estratégica de las dos corrientes se ve reflejado y condensado en la técnica de diagnóstico estratégico conocida comoanálisis de SWOT o DOFA. Los planteamientos de estas escuelas fueron la base para los planes de estudio en la enseñanza de planeación estratégica. 
Proyecciones vs. cambios
Hacia finales del siglo XX, los desarrollos tecnológicos generaron acelerados cambios en el entorno y los mercados. Esto hizo imposible que las empresas que preparaban planes esenciales pudieran utilizarlos con éxito. Los planes estratégicos tienen que ser ajustados y modificados. La situación llevó a sustituir el concepto de planeación estratégica por el de dirección estratégica, haciendo que la dirección general se responsabilice de los ajustes al plan.
Si sabe a dónde quiere llevar a su empresa, el ejecutivo puede tomar decisiones que ajusten su rumbo en sintonía con los cambios del entorno y el mercado, logrando así los resultados deseados. Esta capacidad se conoce como pensamiento estratégico.
En qué centrarse
Una forma de sistematizar el pensamiento estratégico es enfocándolo encuatro temas centrales:
1. Tener claro cuáles son los propósitos de la empresa
El pensamiento estratégico debe encauzarse hacia el logro de dos propósitos:la creación de valor económico y la supervivencia productiva. El cumplimiento de estos dos propósitos es primordial para el desarrollo del pensamiento estratégico.
2. Entender que el desempeño dependerá de las fuerzas del entorno y las del mercado
Sacar ventajas de eventos favorables que ocurren en el entorno y tomar medidas defensivas para mitigar el efecto de los desvaforables.
3. Entender que la estrategia sucede en el presente y en el mercado
4. Enfocarse
Búsqueda de eficiencia operativa, acciones para enfrentar a la competencia, búsqueda de la preferencia de los clientes, reacciones ante eventos que cambian la naturaleza del mercado y acciones que anticipan la evolución del mercado y el entorno, para ajustar los recursos de la empresa.
El pensamiento estratégico es un proceso continuo. El alto ejecutivo lo ejerce todo el tiempo y eso es lo que lo caracteriza como líder y le permite conducir la compañía hacia el éxito.
Por Gestión de PYMES - Publicado en: Otros Temas
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Friday 10 may 2013 5 10 /05 /May /2013 20:49

El novel gerente de mercadeo estaba un poco preocupado por una discusión que había tenido con el encargado de créditos y cobros de su empresa, quien a su vez tenia problemas con el auditor interno y éste con el gerente de ventas, todo por asuntos relacionados con sus respectivas  responsabilidades.

Resultado: cada uno de los ejecutivos cuidando su área  de influencia como si no fueran parte todos de una misma organización. Esta situación existe en muchas empresas donde ciertos ejecutivos de visión estrecha  lideran sus pequeños feudos, sin importarles las consecuencias que esto pueda tener en la relación cliente-empresa. Sus frases preferidas son:“Ese es un problema de mercadeo”, “Eso es asunto que solo compete a producción”,  “Si a mi departamento le va bien, lo demás no importa”, etc. Estos caciquillos medran donde hay un liderazgo gerencial débil o un gerente que pasa mucho tiempo en su torre almenada, conociendo su empresa solo a través de los podados informes que alcanzan a penetrar el circulo de incondicionales que lo rodea.

 A todas luces, aquí hace falta quien promueva el trabajo en equipo, pero es justo lo que no parece importar  a los ejecutivos que deberían de motivar a sus empleados a brindar un excelente servicio al cliente.

Todo esto ocasiona baja en la calidad, burocracia, entregas tardías y reacción lenta a irregularidades en el entorno. Eso encontró uno de los súper gerentes del siglo XX. Lee Iacocca, cuando llegó de presidente a la moribunda Chrysler, allá  por la década de los 90:

 “La compañía estaba formada por una serie de pequeños ducado…un grupo de imperios en miniatura en donde a nadie le importaba en lo mas mínimo lo que hacían los demás…treinta y cinco vice presidentes, cada uno con su propio terruño. No había una estructura de comités, el organigrama carecía de base, no existía un sistema de reuniones que permitiese el diálogo. No podía creer que la persona a cargo del departamento de ingeniería no estuviese en contacto permanente con el jefe de producción. Pero así eran las cosas. Todos trabajaban independientemente.”(Harmon y Jacobs, La diferencia vital)

 Algo similar ocurría en una empresa que tuve la oportunidad de conocer hace un par de años. El gerente de mercadeo tenia que rogar y hasta casi implorar al gerente de producción para que sacara los modelos que mercadeo deseaba y hacer otro tanto con el contador para que hiciera a tiempo los cheques de la agencia publicitaria. Estos últimos en sus propios feudos se hacían de rogar. No había una posición gerencial que uniera a los tres y mostrarles la ruta que deberían recorrer en común. A la larga todo esto repercutía en entregas tardías y menguas en las ventas, pero nadie parecía preocupado por ello, excepto mercadeo.

 Donal Burr, empresario norteamericano, dijo al respecto:

 “Si uno le dice a la gente que su evaluación depende de la forma en que ejerza su liderazgo con los clientes, su energía creativa se concentra en los clientes y no en la burocracia. Cada nivel administrativo, incluso los altos ejecutivos, tienen que pasar una parte de su tiempo trabajando directamente con el cliente. “

 ¿Existen pequeños feudos en su empresa? Averígüelo. No espere que se lo digan. Usted es el líder y las personas hacen lo que usted permite. Sumérjase en la organización, are profundo. Se puede llevar sorpresas. Todos sus ejecutivos deber tener una visión holista de la empresa, lo cual significa eliminar los cacicazgos que entorpecen el servicio al cliente.

Autor Ing. Ricardo Yohalmo León E. M. Sci, MBA  – Consultor en Mercadeo y Desarrollo Gerencial – www.gerenciasigloxxi.com

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Friday 10 may 2013 5 10 /05 /May /2013 20:46

Así como las personas son capaces de aprender  de manera individual y gradualmente, también cualquier empresa puede hacerlo si decide articular las capacidades singulares de las personas, orientando esta acción hacia la construcción de una organización inteligente

¿Cuál es el concepto de organización inteligente?

Podemos hablar de esto cuando la gente que la integra acepta aprender en grupo, percatándose en el transcurso del apasionante viaje cómo la realidad se va creando a partir de las acciones que realizan conjuntamente. Descubren  en éste movimiento, un  factor clave: conforman un sistema y éste es capaz de expandir continuamente su capacidad  para lograr resultados esperados, digamos que van haciendo su futuro, mientras elaboran aprendizaje.

Si bien  en el universo empresarial todos acuerdan en el valor que posee el trabajar en equipo, sólo una organización inteligente toma cabal conciencia que: recién en el momento en que los integrantes de un grupo se ven a sí mismos configurando un sistema, es cuando se logra el comienzo de lo que se llama un equipo de alta competencia, aquel con potencia en acto para lograr resultados extraordinarios.

Pero ¿qué es un sistema?

Se podría definir para su entendimiento como un conjunto de variables interrelacionadas que a su vez se comunican e intercambian con el medio.
Las variables serían el staff de una compañía, el medio, lo que hace al mundo empresarial  clientes, proveedores, competencia, etc.

¿Qué importancia tiene que el integrante de un equipo se asuma como parte de un sistema?

Si puede incorporar esta manera de verse a sí mismo, su responsabilidad y compromiso con los compañeros  y con la tarea va en aumento. Daremos un ejemplo. Comienza a no ser tan frecuente computar los errores a los compañeros, se impone la auto-observación en pos de corregir las fallas y perfeccionar el sistema. Cada integrante se hace cargo entonces de la funcionalidad del equipo para la coordinación de acciones.

Esto mejora las relaciones interpersonales, los conflictos se resuelven de manera creativa, la comunicación busca canales, se ahorra tiempo y la energía se encausa en las estrategias diseñadas para el cumplimiento de objetivos, sin extravíos innecesarios.

Llegado un tiempo, en estos equipos el liderazgo puede ser rotativo, dado la evolución mental que presentan en cuanto a equipo y despliegue de aprendizaje generativo.

La cualidad distintiva  de este tipo de aprendizaje es la adquisición de prácticas que emergiendo desde un sistema humano, imprimen paulatinamente en la organización una cultura determinada. El sólido sentido de pertenencia que origina estar creando el porvenir de la empresa, define lo que se llama identidad organizacional.

Por otro lado el alineamiento de los equipos va coordinándose perfectamente con la visión, misión y valores de la organización y esto  deviene por entusiasmo, no por acatamiento. Hay conciencia en cada uno de los integrantes de que son parte de algo que los trasciende y convoca.

Al igual que en el aprendizaje individual, el acopio de información no asegura efectividad en el equipo. Si bien ésta es importante, tanto como el dominio de las habilidades técnicas correspondientes a la posición que se ocupa dentro de la organización, no son  suficientes en cuanto a eficiencia de los equipos de trabajo. La  efectividad en las tareas requieren de los complementos primordiales arriba citados.

Por último, ¿para qué es fundamental lograr equipos de alto rendimiento en las organizaciones?

La mayoría de las empresas grandes no supera la mitad  del promedio de vida de un ser humano. El aprendizaje organizacional entonces, provee herramientas imprescindibles para poder sobrevivir en el mercado y crecer.
Arie de Geus, director de planificación de Shell y autor de “La empresa viviente, hábitos para sobrevivir en el turbulento mundo de los negocios”, arroja una frase merecedora de extrema atención: “La capacidad de aprender puede ser nuestra única ventaja competitiva”.

Autora: Lic. Teresa  Benedetti – Titular de la consultora Náutica Coaching
Master en Coaching Organizacional USAL
 
http://www.virtual5.com.mx/articulos/1002/aprendizaje-organizacional-su-importancia-en-las-empresas/

Por Gestión de PYMES - Publicado en: Organización
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Friday 10 may 2013 5 10 /05 /May /2013 20:05

Productividad. Alrededor de esa palabra hay muchas mentiras y falsos mitos. Algunos muy divertidos que me arrancan una sonrisa al escucharlos, otros menos graciosos; y quienes vivimos y amamos esto (sí, lo amo porque es la forma de vida que yo voluntariamente he elegido) sentimos la necesidad de aclarar o explicar. 

Para mí el contacto con la gente es esencial a la hora de aprender y mejorar, de encontrar soluciones a problemas que me plantean y de adaptar y traducir algunas de mis ideas al día a día real de las personas. Pero esas conferencias, charlas, cursos y clases, también me ha dado la oportunidad de ver lo equivocados que muchos están a la hora de pensar en “Productividad” Personal. 

Tres tipos de personas

En todos esos encuentros me he encontrado principalmente con tres tipos de personas:

  1. Los que se duermen mientras hablo.
  2. Los que están abiertos a un cambio, a mejorar, y reciben el mensaje de buen grado.
  3. Los que se cierran en banda. Escépticos, reacios, críticos o abiertamente destructivos.

Los que más me interesan son los últimos. 

¿Mitos o Mentiras?

Mucha gente me pregunta por qué me dedico a esto. Por qué abandoné las empresas e inversiones en las que estaba metido. Por qué cambié la temática de un blog de Mac a uno de “productividad”. Por qué trabajo en solitario recorriendo aeropuertos de toda España con mi portátil y mis ideas… Porque quiero. Porque lo he elegido así. Porque la “Productividad” y los cambios que yo mismo experimenté en mi vida fueron TAN grandes y TAN buenos, que me dije a mí mismo: “Esto tengo que contarlo a los demás”. Y el único modo que tengo de hacerlo es cara a cara y utilizando las inimaginables posibilidades de Internet.

Y en esa labor de contárselo a los demás también intento incluir —siempre que puedo— algunos de los prejuicios, mentiras, falsos mitos o asunciones equivocadas que muchos tienen sobre la Productividad o la Gestión Personal. Porque creo que en el conocimiento está la comprensión.

Falsos mitos hay muchos más, pero a continuación he recogido algunos de mis favoritos o los que más se repiten (sin un orden en especial):

 1. Te convierte en una máquina que trabaja más

Yo, ahora, diariamente trabajo 4 horas menos que hace cinco años. Sin embargo mi trabajo tiene más calidad (creo), he conseguido tiempo para mi ocio personal y para hacer otras cosas distintas. Sin duda no trabajo más pero el tiempo que trabajo lo aprovecho y lo hago mucho mejor. La Productividad te da Creatividad, Capacidad, Atención, Resolución y Claridad mental. Todo está a tu servicio para trabajar de forma inteligente, no “como un burro”. 

2. Todo está planificado, programado y es muy rígido

Planificar es un coñazo. Alguien tenía que decirlo. Las listas, las tareas y las revisiones son una pesadez. Pero lo hago porque todo eso me hace mejor. Planificar tareas te permite conocer mejor el terreno que pisas, no caer en la improvisación, no actuar como una cadena de montaje y adaptarte y reaccionar mejor ante imprevistos, marrones y crisis. La planificación precisamente te da flexibilidad. 

3. Soy un desastre, es imposible que yo cambie

Todo el mundo puede cambiar pero no todo el mundo lo consigue. Yo era un absoluto desastre en muchas cosas y sin embargo he logrado cambiarlas porque aprendí (o alguien me enseñó) a hacerlo. Intentarlo a ciegas, en plan prueba-error, “a lo burro” o siguiendo el “ya verás cómo yo puedo”, generalmente no funciona. Precisamente la Gestión Personal te dice cómo puedes cambiar para mejorar lo que no funciona. 

4. Internet y las redes sociales son una trampa

Sólo son trampas si al caer te haces daño, si haces un mal uso de ellas. La Tecnología e Internet no son malas en absoluto. Son nuestros malos hábitos los que hacen que las veamos en clave de improductividad. Si tienes claro lo que quieres, lo que tienes que hacer y el papel que juega cada una, te cuesta menos poner “cada calcetín en su cajón”. Yo ahora hay días que no me conecto a Internet en todo el día… otros en cambio estoy más conectado, y en ambos caso sigo respirando (¡oye!). 

5. Yo tengo mi propio método, me va bien con mis post-it

Hay gente que sigue guardando el dinero debajo del colchón porque no se fían de los bancos. No se puede forzar a nadie a abrazar los avances ni tampoco obligarle a mejorar. Si te va bien como te va y tú eres feliz con lo que tienes, te saludo, te doy mi enhorabuena y te invito a seguir con tu camino. Yo prefiero estar abierto a mejorar, a aprender y adoptar un “método” nuevo, si eso me facilita la vida. 

6. Soy improductivo por culpa de los que me rodean

Tu jefe, tus compañeros, clientes, proveedores… Tu Productividad Personal no sólo depende de ti pero SIEMPRE empieza por ti. Hay infinidad de gestos, rutinas y hábitos que sí puedes cambiar (mejorar) y que supondrían un giro monumental en tu vida o en tu trabajo. En tu mano está en empezar. Claro que primero hay que querer. 

7. Todo suena muy bien pero en el mundo real esto no funciona

Quizá yo y los millones de personas que practicamos la Productividad vivimos en un universo paralelo o en los Mundos de Yupi. Yo creo que no, vivimos y trabajamos aquí. Si algo te la Gestión Personal es respuestas, es el qué he de hacer, es el cómo demonios puedo enfrentarme a esto o a esto otro. Luego tú decides si te lanzas, si lo haces o si te quedas como estás.

Al final, todo es cuestión de elegir.

Autor  Berto Pena 

Fuente Comunidad de Pensamiento Imaginactivo

Por Gestión de PYMES - Publicado en: Operaciones
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