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Organización

Friday 10 may 2013 5 10 /05 /May /2013 20:46

Así como las personas son capaces de aprender  de manera individual y gradualmente, también cualquier empresa puede hacerlo si decide articular las capacidades singulares de las personas, orientando esta acción hacia la construcción de una organización inteligente

¿Cuál es el concepto de organización inteligente?

Podemos hablar de esto cuando la gente que la integra acepta aprender en grupo, percatándose en el transcurso del apasionante viaje cómo la realidad se va creando a partir de las acciones que realizan conjuntamente. Descubren  en éste movimiento, un  factor clave: conforman un sistema y éste es capaz de expandir continuamente su capacidad  para lograr resultados esperados, digamos que van haciendo su futuro, mientras elaboran aprendizaje.

Si bien  en el universo empresarial todos acuerdan en el valor que posee el trabajar en equipo, sólo una organización inteligente toma cabal conciencia que: recién en el momento en que los integrantes de un grupo se ven a sí mismos configurando un sistema, es cuando se logra el comienzo de lo que se llama un equipo de alta competencia, aquel con potencia en acto para lograr resultados extraordinarios.

Pero ¿qué es un sistema?

Se podría definir para su entendimiento como un conjunto de variables interrelacionadas que a su vez se comunican e intercambian con el medio.
Las variables serían el staff de una compañía, el medio, lo que hace al mundo empresarial  clientes, proveedores, competencia, etc.

¿Qué importancia tiene que el integrante de un equipo se asuma como parte de un sistema?

Si puede incorporar esta manera de verse a sí mismo, su responsabilidad y compromiso con los compañeros  y con la tarea va en aumento. Daremos un ejemplo. Comienza a no ser tan frecuente computar los errores a los compañeros, se impone la auto-observación en pos de corregir las fallas y perfeccionar el sistema. Cada integrante se hace cargo entonces de la funcionalidad del equipo para la coordinación de acciones.

Esto mejora las relaciones interpersonales, los conflictos se resuelven de manera creativa, la comunicación busca canales, se ahorra tiempo y la energía se encausa en las estrategias diseñadas para el cumplimiento de objetivos, sin extravíos innecesarios.

Llegado un tiempo, en estos equipos el liderazgo puede ser rotativo, dado la evolución mental que presentan en cuanto a equipo y despliegue de aprendizaje generativo.

La cualidad distintiva  de este tipo de aprendizaje es la adquisición de prácticas que emergiendo desde un sistema humano, imprimen paulatinamente en la organización una cultura determinada. El sólido sentido de pertenencia que origina estar creando el porvenir de la empresa, define lo que se llama identidad organizacional.

Por otro lado el alineamiento de los equipos va coordinándose perfectamente con la visión, misión y valores de la organización y esto  deviene por entusiasmo, no por acatamiento. Hay conciencia en cada uno de los integrantes de que son parte de algo que los trasciende y convoca.

Al igual que en el aprendizaje individual, el acopio de información no asegura efectividad en el equipo. Si bien ésta es importante, tanto como el dominio de las habilidades técnicas correspondientes a la posición que se ocupa dentro de la organización, no son  suficientes en cuanto a eficiencia de los equipos de trabajo. La  efectividad en las tareas requieren de los complementos primordiales arriba citados.

Por último, ¿para qué es fundamental lograr equipos de alto rendimiento en las organizaciones?

La mayoría de las empresas grandes no supera la mitad  del promedio de vida de un ser humano. El aprendizaje organizacional entonces, provee herramientas imprescindibles para poder sobrevivir en el mercado y crecer.
Arie de Geus, director de planificación de Shell y autor de “La empresa viviente, hábitos para sobrevivir en el turbulento mundo de los negocios”, arroja una frase merecedora de extrema atención: “La capacidad de aprender puede ser nuestra única ventaja competitiva”.

Autora: Lic. Teresa  Benedetti – Titular de la consultora Náutica Coaching
Master en Coaching Organizacional USAL
 
http://www.virtual5.com.mx/articulos/1002/aprendizaje-organizacional-su-importancia-en-las-empresas/

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Tuesday 26 march 2013 2 26 /03 /Mar /2013 16:41

Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común

Hay que saber controlar los efectos de la mente  en todo aquello que se opone a enfrentar los cambios, a que evita salirse de lo rutinario, a lo que ya ha generado un comportamiento que se manifiesta siempre igual.

 Hay que estar abierto a los cambios, especialmente todo aquello que nos favorezca en nuestro crecimiento, nos garantice armonía, felicidad, dicha. Debemos aprovechar nuestra vida siempre en función de crecer, de incrementar nuestras experiencias, conocimientos, dándole oportunidad a aquellos cambios que en ello nos favorezcan.

 La gerencia sabe que tiene bajo su responsabilidad a un recurso humano en donde cada quien manifiesta  su conducta, comportamiento, personalidad, necesidades, conocimientos, experiencias , por tanto debe considerarlo a fin de que cuando se va a enfrentar un cambio se considere como éste podría incidir en los puntos señalado, cómo ello podría afectarlos positiva o negativamente.

Debe evaluar el alcance del cambio que se alcanzará con él, ¿que involucra?, ¿Cuál es el costo real? ¿Cuáles sus beneficios? ¿Qué representa para la organización? ¿Qué herramientas tiene para garantizar que el cambio no genere resistencia?

 Debe por tanto la gerencia considerar como algunos han señalado:

• Percepciones: Las personas tienden a percibir en forma selectiva las cosas que se adaptan en forma más cómoda a su punto de vista del mundo. Una vez establecida una comprensión de la realidad, se resisten a cambiarla. Las personas se resistirán a los posibles impactos del cambio sobre sus vidas.

• Personalidad: Algunos aspectos de la personalidad predispondrán a ciertas personas a resistirse al cambio tales como:

_ El dogmatismo es la rigidez de las creencias de una persona. La gente muy dogmática posee un pensamiento cerrado y se resistirá con mayor probabilidad al cambio que una persona menos dogmática.

_ La dependencia si se lleva a extremos puede conducir a la resistencia al cambio. Las personas muy dependientes de los demás suelen carecer de autoestima. Quizá se resistan al cambio hasta que las personas de las que dependen lo acepten y lo incorporen a su comportamiento.

Se sugiere además, que las personas tienden a “culpar” de la resistencia al cambio en el lugar de trabajo de las personalidades individuales. Aunque la personalidad tal vez sea un factor, pocas veces representa la dinámica más importante de la situación.

• Hábitos: A menos que una situación cambie en forma drástica, quizá la gente continúe respondiendo a los estímulos en sus formas habituales. Un hábito llega a ser una fuente de satisfacción para la gente porque permite ajustarse al mundo y hacerle frente, brinda comodidad y seguridad. Que se convierta en una fuente principal de resistencia al cambio depende si las personas perciben ventajas en cambiarlo.

• Puede que amenazas al poder y la influencia: Algunas personas de las organizaciones contemplen el cambio como amenaza a su poder o influencia. Una vez que se estableció una posición de poder la gente o los grupos suelen resistirse a los cambios que perciben reducen su poder e influencia.

• Temor a lo desconocido: Enfrentarse a los desconocidos hace que la gran parte de personas se angustien, cada cambio importante de una situación de trabajo trae consigo un elemento de incertidumbre.

En ciertas situaciones la incertidumbre no se produce tan sólo por el posible cambio en si mismo, sino también por las posibles consecuencias de éste. Para evitar el temor a los desconocido y a la toma de decisiones difíciles, algunos empleados rechazarán ascensos que exijan reubicarse o cambios importantes en los deberes y responsabilidades del empleo.

• Razones económicas: Es lógico que los individuos que se resistan a los cambios que podrían reducir sus ingresos.

Los cambios en las rutinas de trabajo establecidas o en las tareas amenazan la seguridad económica. Los empleados temen que, luego de aplicados los cambios, no se desempeñarán tan bien y, no serán tan valiosos para la organización, los supervisores o los compañeros de trabajo.

Una buena gerencia atenta a los cambios debe saber cómo ello conllevan a logros positivos si se le sabe manejar, si realmente se ha identificad con su recurso humano, conoce las debilidades, fortalezas de este y cómo aprovechar las oportunidades que se suscitan. Debe estar plenamente identificado como ha sido el comportamiento organizacional cuando se han generado cambios, cuando se les ha enfrentado.

Debe por tanto, estar claro en el efecto, comportamiento de la cultura organizacional, como la empresa ha manejado los cambios,  la necesidad de desarrollar nuevas conductas, valores y actitudes mediante cambios en las estructuras y procesos organizacionales, es decir adaptar a la empresa ante la realidad de la operatividad en los actuales escenarios.  

Debe la gerencia determinar el alcance repercusiones de su empatía ante los cambios, a fin de propiciar aceptación, compromiso del personal en todo aquello que se quiere cambiar. De ahí, que se diga, que  cuando los empleados sienten que los que administran el cambio están atentos a sus preocupaciones,  entonces, se hallarán dispuestos a colaborar ,brindar apoyo, participar  y así enfrentar  la superación de toda barrera que se pueda presentar en pro del cambio,.  

Autor Carlos

Ing. Industrial-administrador, abogado.EGADE (ITESM), UC, Universidad de Chile, Postgrados maestrías en Administración de empresas mención mercados, recursos humanos; Calidad y Productividad; educación Doctorado en Educación Profesor titular e investigador Area de Postgrado de Faces UC. Coordinador Programa de postgrado gerencia de la calidad y productividad, Faces, UC Cátedras: Comportamiento organizacional; Mercadotecnica, Comercio internacional; Tópicos gerfenciales. Consultor -asesor empresarial DEPROIMCAwww.entorno-empresarial.com EXATEC

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Tuesday 26 march 2013 2 26 /03 /Mar /2013 16:34

Usted puede pensar que frente a un hecho que nos demande atención y algún tipo de respuesta, las personas reaccionamos y actuamos. Error.

El ser humano está preparado para actuar y también… para no actuar.

Note algunas ventajas de “no actuar”:

  • Evita que estemos reaccionando todo el tiempo frente a múltiples estímulos del entorno
  • Permite que sigamos con nuestro rumbo, con lo que estamos haciendo o pensando
  • Economiza energía corporal y mental, reservándola para aquello en que sí hemos de actuar
  • Nos permite hacer “foco”, dejando de lado todo lo demás

Obviamente, existen también desventajas:

  • Nos impide reaccionar en situaciones que puedan perjudicarnos
  • Puede ser inclusive riesgoso para la vida, la salud
  • Nos aisla frente a los que perciben la situación
  • Nos insensibiliza

Esta inacción puede ser el resultado de al menos dos grandes procesos:

  • No percibirlo, no ser concientes
  • Bloquear la reacción

No percibir, no “darse cuenta” es la primer gran interrupción.

El bloqueo de la reacción es alguna forma de canalización alternativa de la respuesta al estímulo, algo que puede ser más o menos conciente y que en todo caso corresponde a los diferentes mecanismos neuróticos.

Los motivos para no “darse cuenta” pueden ser muchos y se puede asociar a las fallas en los mecanismos de percepción en el ser humano, o a las fuentes de información en lo organizacional.
Estas fallas podemos decir que son de “hardware” y corregibles técnicamente:

  • lentes, audífonos, termómetros en el caso humano…
  • nuevos reportes o mediciones, aparatos detectores, en el caso organizacional…

Sin embargo, existen otros factores, subjetivos, emocionales, más bien vinculados al “software” humano.
Cómo nos afecta un estímulo, los paradigmas, las emociones subyacentes, pueden jugarnos una mala pasada y no permitirnos “darnos cuenta” de lo que sucede. Aquello de que no hay peor ciego, que el que no quiere ver…

Cada vez que María se quejaba con su jefe respecto a la lentitud de la impresora, su jefe no podía evitar enojarse, desoyéndola. En realidad, las quejas de María le sonaban a “lloriqueos de niñas”, cosa que había aprendido a no tomar en cuenta desde la época que convivía con su hermana menor…

El “darse cuenta” siempre habla de cómo nos vinculamos con el entorno, de la capacidad de interactuar y adaptarnos.

En la India en 1984, la Unión Carbide fue incapaz de percibir y actuar frente a lo que se conoció como el “desastre de Bophal”, en el que murieron más de 5.000 personas cuando su planta liberó durante horas gases tóxicos, afectando a la población circundante.

Tampoco el gobierno indio reaccionó y actuó en forma eficaz para contener el desastre. Porque eran pobres, porque era una empresa poderosa, porque es lejos y no importa… muchas pueden ser las causas de la ceguera perceptual y la falta de acción que hubo aquella vez.

Hoy (2010), British Petroleum desoyó durante un buen tiempo todas las señales que advertían que algo andaba mal en el pozo petrolero Deepwater Horizon, frente a Louisiana (USA), hasta que estalló en mil pedazos.

Si bien el presidente Obama dice que “alguien deberá pagar” por la situación, lo cierto es que 25 años después, las grandes empresas continuan siendo ciegas frente a las mismas señales.

Todos podemos tener un traspié: el gran tema es si tenemos la capacidad para darnos cuenta, aprender de ello y corregir en el futuro.

Quizás ahora, al ser “más cerca de casa”, se pueda aprender algo con lo sucedido, que es lo único que nos garantiza un buen transitar por la vida, sin bloqueos ni desviaciones en la mirada.

Buen momento para reflexionar sobre nuestros propios puntos ciegos… personales u organizacionales.

Autor  Gustavo Nisivoccia

http://blogs.montevideo.com.uy/bloghome_14543_1_1.html

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Tuesday 26 march 2013 2 26 /03 /Mar /2013 16:28
Las organizaciones se encuentran en un entorno turbulento donde la única constante es el cambio, lo que las obliga a transformarse internamente para poder adaptarse de la mejor manera a dichos cambios. Ciertamente, la globalización, entendida como el proceso de apertura de mercados nacionales, de alguna manera “obliga” a que las empresas se adapten a las nuevas condiciones competitivas para poder sobrevivir. Más aún, la tendencia a formalizar la planificación estratégica, implica la necesidad de adaptar la organización a la estrategia. Sin embargo, el cambio de la cultura organizacional puede ser un proceso difícil y complejo, que requiere la participación activa de los directivos para que los trabajadores acojan el proceso como algo natural.
Antes de entender cuál es la participación de los directivos, y la respuesta de los trabajadores en este proceso, es necesario establecer en qué consiste la cultura organizacional, sus características y su desarrollo. David, 159 menciona que “la cultura de la organización se puede definir como un patrón de conducta desarrollado por una organización conforme va aprendiendo a enfrentar sus problemas de adaptación al exterior e integración interior.” Por su parte, Robbins, 74 expone que “la cultura es un sistema de significado compartido que determina, en alto grado, cómo actúan los empleados. Este último autor presenta una lista de las características de la cultura organizacional, las cuales se señalan a continuación: 

 

 

 

  1. Identidad de los miembros.
  2. Énfasis de grupo.
  3. Enfoque en la gente.
  4. Integración de la unidad.
  5. Control.
  6. Tolerancia al riesgo.
  7. Criterios de recompensa.
  8. Tolerancia al conflicto.
  9. Orientación medios – fines.
  10. Enfoque de sistema abierto.

Ahora bien, es importante destacar el hecho de que la cultura se va desarrollando a partir del sistema de valores y el sistema de creencias de sus líderes. Como menciona David, 74: “La cultura de la organización refleja la visión o misión de los fundadores de la misma. Los fundadores establecen la cultura temprana al proyectar una imagen de lo que debe ser la organización.” Esto es lo que ha sucedido en muchas empresas cuya fortaleza reside en sus recursos humanos, como es el caso de la IBM. Thomas Watson, su fundador, creó reglas conservadoras que en el transcurso del tiempo permitiría que esta empresa desarrolle una cultura fuerte. La cultura también se va organizando por la interacción de todos sus miembros hasta formar un sistema complejo, caótico. De esta manera, se crean paradigmas con los cuales la gente se siente segura.

A pesar de que los paradigmas crean una aparente estabilidad (status quo), la cultura organizacional se ve expuesta inevitablemente a un proceso de adaptación dinámico. De acuerdo a la “teoría del caos”, los sistemas complejos se ven expuestos a entropía, lo que hace que para llegar nuevamente al equilibrio, estos sistemas se auto organicen. Por otra parte, Darwin, en su “teoría de la evolución de las especies” expuso que los organismos que se adaptan a los cambios del ambiente son los que sobreviven. Si relacionamos estas teorías al contexto organizacional, se podría decir que aquellas empresas que son más flexibles para modificar su cultura organizacional, van a tener más ventajas competitivas que aquellas que no lo son. En efecto, “el diseño de las organizaciones del futuro implica la habilidad para desarrollar e integrar el pensamiento, la acción y la planificación por medio de escenarios que se deben comparar con las condiciones reales. Esto es el diálogo estratégico. La mayor ventaja competitiva en el futuro será de aquellas empresas que pueden aprender más rápidamente.” (Barba, 54)

Las presiones para el cambio sobre las que la cultura organizacional se ve expuesta actualmente son de diversa índole. Responden a las nuevas corrientes de pensamiento sobre la administración de empresas en la “era digital”. Una de estas presiones es la necesidad de readecuar la organización para implementar tecnologías de la información, TICs. Otra presión para el cambio es la reestructuración de la empresa que permita el trabajo por procesos y por centros de costos. Finalmente, es importante el enfoque a la calidad que debe existir en la organización. Sobre este último punto, Gaither y Frazier, 630 enfatizan que uno de los factores por el que las empresas pueden lograr calidad para convertirse en una compañía de clase mundial es desarrollar una cultura de calidad en la organización.

Una vez que se tiene claro cuál es el nuevo entorno en el que se desarrollan los negocios, y cuáles son los cambios que se deben realizar en la cultura organizacional, es el Consejo de Administración el Ente que debe tomar a su cargo la responsabilidad del proceso de cambio, debido a que es una decisión trascendental para la empresa. Para esto, podría contratar una consultoría externa para realizar un análisis de clima laboral para evaluar la factibilidad de este proceso. Robbinson, 413 señala que “se debería realizar una auditoría cultural para valorar la cultura actual, realizar una comparación de la misma con la que se desea, y evaluar la brecha para identificar cuáles son los elementos culturales que se necesitan cambiar específicamente.”

Una vez que el Consejo de Administración conozca cuál es la situación de la cultura organizacional en la empresa, deberá tomar una decisión crítica: contratar un nuevo Director Ejecutivo. De acuerdo a Robbinson, 414: “El nuevo Director General Ejecutivo puede ofrecer un nuevo modelo de funciones y nuevas normas de comportamiento. Sin embargo, este ejecutivo necesita introducir muy pronto su nueva visión de la organización y cubrir los puestos clave en la administración con individuos que sean leales a esta visión.” En efecto, esta fue la clave del éxito de Lee Iacocca, el CEO de Chrysler, quien pudo sacar a esta empresa de la crisis en la que se encontraba. Sin embargo, no siempre los nuevos líderes van a ser los más queridos en sus empresas debido a los cambios drásticos que realizan. Este es el caso de Jack Wells, el CEO de General Elecric, quien en un intento por reestructurar la empresa despidió a más de 100,000 personas, pero al final, convirtió a GE en líder mundial.

Sin duda, la capacidad de tomar decisiones es una de las características que debe tener el nuevo líder. De acuerdo a David, 256: “existen infinidad de técnicas que sirven para modificar la cultura de la organización, incluyendo el reclutamiento, la capacitación, las transferencias, las promociones, la reestructuración del diseño de la organización, los modelos de papeles y el refuerzo positivo.” En empresas en donde su cultura está bien arraigada con los trabajadores, va a existir más resistencia al cambio. Como se mencionó anteriormente, IBM es una empresa de este tipo, en donde el proceso de cambio ha tomado más de 20 años. Es por ello que en estas organizaciones “los estrategas deben luchar por conservar, reforzar y aprovechar ciertos aspectos de la cultura existente que respaldan las nuevas estrategias propuestas. Se deben identificar y alterar los aspectos de la cultura existente que sean antagónicas a la estrategia propuesta.” (David, 256)

Una técnica que pueden usar los gerentes para promover el cambio en la cultura es promover el conflicto: “buscar el desequilibrio persistente, promover el cambio y el aprendizaje de la organización por medio del desequilibrio.” (Barba, 53) Además, como sugiere Robbinson, 579: “La evidencia muestra que hay situaciones en las que un incremento en el conflicto resulta constructivo… Los individuos que desafían el status quo sugieren ideas innovadoras, ofrecen opiniones divergentes, y muestran pensamientos originales.”

Los directivos también deberían apoyarse en la psicología industrial para que el proceso de cambio no afecte a la productividad de la empresa. De acuerdo al Dr. Enrique Toro, para lograr personas comprometidas con la empresa, es necesario desarrollar el sentido de propiedad. Esto se logra mediante 4 aspectos: bienestar, seguridad, confianza y buen trato. También es importante que exista en la empresa un adecuado liderazgo, entendido como la capacidad para guiar e influenciar a un grupo para conseguir los objetivos, metas y resultados esperados. Estos líderes deben incentivar la motivación, para lo cual se han desarrollado algunas teorías motivacionales. Más importante, los colaboradores de la empresa deben tener madurez psicológica, es decir, actitud mental positiva. De esta forma, la madurez psicológica se debería incluir como uno de los factores a evaluar en la selección del personal. Realmente, nos interesa contar con gente proactiva, que no espere una motivación externa para actuar. Sobre esto, Stephen Covey propone que la proactividad es el primer hábito de la gente altamente efectiva.

Si las técnicas expuestas facilitan el cambio en la cultura organizacional, ¿por qué el proceso se torna difícil en la práctica? Para responder a esto, es necesario entender la naturaleza del ser humano. Por un lado, los paradigmas dan seguridad. Por su parte, las nuevas externalidades crean incertidumbre. Como menciona David, 257: “Cuando los vínculos culturales se rompen en el momento en que la organización trata de cambiar de curso, los empleados y los gerentes muchas veces experimentan un profundo sentimiento de pesar.”

Este ambiente de incertidumbre puede generar estrés, lo cual va a afectar el desempeño del trabajador. “Cualquier intento para disminuir los niveles de estrés tiene que empezar con la selección de empleados. La administración necesita cerciorarse de que las habilidades de un empleado se vinculan con las exigencias del puesto… El rediseño de un puesto también puede ser una forma de reducir el estrés. Se deben rediseñar los puestos para aumentar el desafío o reducir la carga de trabajo.” (Robbinson, 417) En esto si aporta la administración científica de Taylor, quien propuso que debe existir un buen ambiente de trabajo para que las personas se sientan a gusto. Esto incluye: buena iluminación, eliminar tiempos muertos, música de fondo, periodos de descanso, áreas verdes, etc.

Como dijo Albert Einstein, “Es una locura pensar que las cosas cambien si las continuamos haciendo de la misma manera.” Esta frase se aplica bien a aquellas organizaciones que esperan un cambio de mentalidad en sus recursos humanos, pero no hacen nada para lograrlo. En el entorno actual de negocios, el cambio en la cultura organizacional es inevitable. A pesar de su dificultad, puede ser una experiencia interesante para directivos decididos, con liderazgo y a quienes les gusta asumir retos. Ellos deben “vender la idea” a los trabajadores, de que el cambio en la cultura es importante para la sobrevivencia de la empresa. Si es así, la organización tendrá una nueva ventaja competitiva: la flexibilidad de su cultura. Además podrá aprovechar las nuevas oportunidades que se presentan en el mercado. En pocas palabras, bienvenido sea el cambio!

Autor Diego Hidalgo

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Friday 8 february 2013 5 08 /02 /Feb /2013 17:01

La conexión con las personas requiere esfuerzo, para ello necesitamos destrezas de comunicación, deseos de hacer cambiar a las personas para ayudarlas, y un profundo conocimiento de nuestro propósito o misión personal, para saber exactamente donde llevar a las personas.

No subestimar a las personas: Tenemos que aprender a valorar a las personas si queremos dirigirlas y conectarnos con ellas. Algunos líderes se dejan llevar tanto por su visión que olvidan a sus seguidores, no pasa mucho tiempo antes de perder la conexión con ellos.

Mentalidad para cambiar las cosas: Necesitamos una mentalidad de cambiar las cosas, esto solo lo logramos si creemos en nosotros mismos y estamos dispuestos a entregarnos a otros. Creamos que podemos cambiar las cosas, creamos que los demás pueden cambiar las cosas, creamos que su mensaje puede cambiar las cosas, creamos que juntos podemos cambiar las cosas.

Todos los individuos tenemos la capacidad para cambiar las cosas, debemos que creerlo y actuar.

Buscar aspectos comunes: Para conectarnos con otros, debemos buscar en primera instancia aspectos comunes, donde concordamos con los demás, el proceso de comunicación es mucho más fácil si encontramos cosas comunes que nos ayuden a superar obstáculos. Estos aspectos comunes pueden ser muchos, pasatiempos, estudios, intereses. Las personas se sienten más a gusto con alguien que comparte algunas cosas con ellas.

Iniciar los contactos con los demás: Un buen líder, nunca espera que la gente inicie el contacto, es más bien un iniciador, ir al lugar donde se encuentra la gente y conocerlos bien.

Reconocer y respetar las diferencias con los demás: Debemos entender que todos somos distintos, tenemos puntos de vistas distintos, al reconocer y respetar estas diferencias abrimos un compás de empatía hacia los demás. Un excelente estudio de las personalidades y sus interacciones es el Eneagrama de las personalidades.

Tratar de comprender antes de ser comprendido: Esta es una llave muy importante en el desarrollo de la empatía, si tratamos de comprender a los demás, estaremos en la capacidad de manejar nuestra comunicación en dirección a esas necesidades de nuestro seguidores.

Comunicarse con el corazón: Una vez que hemos conocido bien a las personas y sus intereses y hemos encontrado aspectos comunes, debemos comunicarles lo que queremos para ello debemos centramos en el corazón, siendo genuinos y sinceros, cuando hablamos desde el centro de nuestra energía vital, magnetizamos a las personas.

Puntos de verificación de la influencia: En primer lugar debemos evaluar nuestra conexión actual, cuan fuerte es nuestra vinculación con las personas, que tan poderoso son los lazos que tenemos con ellos Luego tratar de conectarnos a un nivel mucho mas profundo, invertir más tiempo con las personas a las cuales queremos influir . Por ultimo, una vez conectados, comuniquemos nuestras esperanzas y sueños, démosle un vistazo a nuestro futuro común e invitémoslos a seguir en el viaje y así obtener nuestros objetivos y lo de ellos.

Autor Jonny Martínez

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  • Deportista Casado Ingeniero Feliz Estudioso
  • Consejos de cómo llevar su PYMES al éxito. Artículos sobre temas administrativos, operativos, motivacionales y de interés para poder gestionar y lograr un crecimiento sustentable y exitoso en un mundo competitivo.

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